DESPLEGABLES

.Fotografías

24/11/13

Publicado en "mt MOTOcompetición", revista digital de motociclismo.

Los 20 Mares de Jah

David Hernández/MotocompeticiónMiércoles, 9 octubre 2013
Una gran aventura, un gran viaje por los 20 Mares de Europa. Una piloto, Jah. Una BMW 800 GS Adventure. 16 países. 20 mares. 24.638 km y alguno más.
“20Mares" no fue premeditado ni pensado, surgió como surge todo en mi vida, de la casualidad, del ímpetu, de las ganas de lo nuevo lo diferente.

Cuando Carlos me propuso rodar este verano en busca del ying y el yang de los mares, el mar Negro y el mar Blanco, abrió la caja de Pandora, despertó nuevamente al Walkiria que llevo dentro. Entrar en aquella web, la lista de los 20 mares europeos y tomar la decisión de recorrerlos todos fue cosa de pocos segundos, no dejé lugar a las dudas de dinero o tiempo, simplemente dije que lo haría.

El resto fue surgiendo después de aquella tarde, cuando le dije a mi familia BMW Autosa que haría 20Mares. Los patrocinadores, un mundo desconocido para mi, fueron llegando a formar parte del proyecto, unos llamaron a mi puerta, otros entraron por las redes sociales, amigos, conocidos que sin dudarlo creyeron desde el principio en las ganas, el compromiso y posterior éxito.

Una idea original, una temeridad…hubo y hay opiniones para todos los gustos. Yo me quedo con la idea de una aventura en mayúsculas, algo grande, de 24638 km, que supone un pequeñísimo paso adelante en mi mundo.

Esta aventura no se prepara, no lleva reservas de hoteles, no lleva rutas preparadas de forma meticulosa, únicamente he decidido en que población disfrutaré de cada mar.

El mar de mi tierra, el Cantábrico, será un buen comienzo; acantilados y mareas desconcertantes para contrastar con el mar de Alborán en Cabo de Gata, de origen volcánico; o con la albufera del mar Menor.Atravesar la cosmopolita Barcelona para acercarme al Mediterráneo.Quiero ver las casitas de colores en las callejuelas empinadas de Cinque Terre, y como sus pequeños puertos se abren al mar de Liguria; y el Vesubio en todo su esplendor erguido sobre el Tirreno. Degustar los riquísimos Pettoles a orillas del mar Jónico, en Tarento, o escuchar una tarantela en Brindisi, viendo ponerse el sol sobre mar Adriático. Esas piedras tan bien conservadas durante años en Tesalónica, saladas por el mar Egeo. Despertar los sentidos con los olores de los mercados en las calles de Estambul que desembocan al mar de Marmara. Troya y los Castillos de Algodón de Pamukkale camino de Poti para comprobar si el mar Negro lo es tanto como su nombre. Espero encontrar el mar de Azov, en Azov, rojo como la sangre y que Sant Petesburgo me abra las puertas del mar Báltico. Seguir el canal mar Báltico-mar Blanco hasta Belomorks para luego llegar donde se termina la tierra, Nordkkap, y empieza el mar de Barents.

Cruzaré los puentes de las Islas Lofotén para adentrarme en el mar de Noruega. Trolstigen, las iglesias de madera de Heddal y la Ópera de Oslo me quedan de paso hacia Góteburgo, famoso por sus jardines y por sus festivales que alegran las aguas del Mar del Norte.

Tomar el sol en las Islas Frisias, en el mar del mismo nombre. Cruzar el Canal de la Mancha, considerado un mar, desde Calais a Dover para seguir rumbo sur hacia las playas de St. Ives, bañadas por el mar Celta.

Y que mejor final, antes del regreso, que Isle of Skie, en la alta Escocia y el mar de Irlanda.

Cada uno será diferente, tierras, culturas, costumbres, colores olores y sabores que voy a buscar y trasmitir. Un recorrido alrededor del Viejo Continente. Los mares en moto.

La ruta la decidiré cada noche en mi tienda o algún albergue económico. Cada día me comeré los km para empacharme de lo que la barata comida deshidratada, no puede aportar; las sensaciones, los estados de ánimo, las sorpresas…..sin otra compañía que Walkiria y toda la buena gente que me encontraré en el camino y de los que aprenderé, seguro, cosas muy interesantes.

A veces me quedo pensando, mirando a esa BMW, Walkiria, que me hizo pecar de infidelidad para con Tola, mi anterior montura, una BMW GS 800 también, y le pregunto si sabe lo que va a pasar, si tiene idea de lo que nos espera entre mar y mar. Casi la oigo contestar –no te fallaré.”

Tras su vuelta y tras haber completado exitosamente los 20 mares del continente europeo, regresa a casa con el corazón lleno de experiencias vividas y el alma aun más rica si cabe.

Rodó durante 12 horas diarias, comió muy mal, paso calor y mucho frío, durmió poco, pero todo forma parte, de según la protagonista, la experiencia mas bonita que jamás pudo imaginar.

Gentes de todos los lugares, razas y creencias se sorprendían al ver llegar a Walkiria, y aún más cuando tras despojarse del casco observaban con una mezcla de sorpresa y admiración que se trataba de una mujer.

Su curiosidad no tenía límites. ¿Cuánto corre? ¿Cuánto cuesta? ¿De dónde eres? ¿A dónde vas? ¿Sola? Preguntas que gustosamente contestaba una y otra vez para terminar invitándolos a subirse a su BMW 800 GS Adventure a todo el que quisiera; eso les llenaba tanto que entonces eran ellos los que no sabían cómo agradecer tal gesto y esgrimían una enorme sonrisa.

“Cada frontera era el paso hacia lo desconocido, otro idioma, otra moneda…Mi meta era el descubrimiento, y con él, trasmitir y entretener. ¿Ahora qué puedo hacer?

20Mares no ha terminado, sacar lo que llevo dentro para que cada uno de vosotros podáis disfrutar de todos los rincones por los que he pasado, será una labor enriquecedora.

Durante tantos kilómetros las ideas se han ido agolpando bajo el casco dando paso a nuevos proyectos, diferentes, pero tan interesantes como éste.

Juntos abriremos las puertas del mundo para atravesarlas con nuestras motos.

Soñar muy lejano…”

“¿Dormir para soñar? No. Rodar para hacer realidad los sueños.”



Regreso de 20Mares....






Que hago en el cine escribiendo?

Hace una semana justa que he llegado a Asturias.

Tengo la cabeza como una olla a presión y creo que sé por qué es. Me falta algo. Me falta la carretera, necesito la realidad de las dificultades y la magia de las sensaciones que experimenté durante 50 días.

¿Qué leyes lógicas me estoy saltando para que me sea tan difícil permanecer en lo que, se supone, es mi hogar? Rodé durante 12 horas diarias la mayor parte de los días, comí mal, pasé mucho calor y mucho frío, dormí poco, bebí agua que parecía té y café que parecía petróleo; pero todo ha formado parte de la experiencia más bonita que pude imaginar.

Superarlo será difícil.
                 

Me predijeron decenas de peligros que no encontré en ninguna parte. Sin embargo, no me advirtieron de la belleza de los lugares y de la bondad de las personas. Tal vez porque cada vez creamos menos en ellas.

Todos hablamos de lo mismo en diferente idioma. Comemos lo mismo preparado de forma diferente. Tenemos los mismos sentimientos, inquietudes y necesidades pero en diferente medida. Podemos colocar candados en los puentes, pintar en las rocas o tirar monedas en las fuentes; al fin y al cabo, todos guardaremos iguales secretos y tendremos similares deseos. Nos marcó un pasado y nos encasilla un presente.

Es curioso cómo algunos describen y juzgan de forma tan arbitraria sin haber salido de sus casas.

En 27.000 kilómetros no me permití ni un instante de dudas. Calculé las etapas cada noche sin precisión alguna, solo esperando encontrar lo que deseaba, ser sorprendida.

Esperar que las cosas sucedan por sí mismas, no buscarlas, es la clave. Camioneros albaneses y turcos, mercaderes, policías, turistas, pastores, niños y ancianos se sorprendían al ver a Walkiria; y sus ojos se abrían aún más cuando, despojada del casco, confirmaban que se trataba de una mujer.
               



Su curiosidad no tenía límites. ¿Cuánto corre? ¿Cuánto cuesta? ¿De dónde eres? ¿A dónde vas? ¿Sola? Preguntas que gustosa contestaba una y otra vez para terminar invitando a subirse a mi #BMW F 800 GS Adventure a todo el que quisiera; eso les llenaba tanto que entonces eran ellos los que no sabían cómo agradecer tal gesto y esgrimían una enorme sonrisa; trazaban mi ruta indicándome cuál era la carretera con los paisajes más bonitos. Me decían dónde hacer noche de forma agradable y tranquila. Abrieron las puertas de sus casas y comercios; me agasajaron con viandas y bebidas refrescantes, animándome cuando creyeron que me hacía falta un empujón. Me hicieron reír y llorar de emoción.

Sentí cosas que no había sentido nunca. No eran los colores de los campos o las casas, tostados en Turquía y tan verdes en Noruega; tampoco el olor de calles, tan característicos y diferentes. Compartimos historias pasadas, proyectos cumplidos y pendientes; de esos que los riders conocemos bien. ¿Dormir para soñar? No. Rodar para hacer realidad los sueños.

Tanta admiración y respeto me hizo sentir bien y corresponder de la misma forma. Adoptando sus hábitos, disfrutando de sus costumbres y respetando sus creencias.

Cada mar me mostró una forma de vida. Playas repletas de turistas, diminutos muelles pesqueros y grandes puertos de atraque. Solitarios acantilados. Paso de barcazas cargadas de mineral, y vías de escape para grandes industrias. Aguas verdes y transparentes, azules, teñidas de carbón o densas por las algas. Tranquilas o picadas. Aguas llenas de vida con sus grandes olas o serenas y firmes.

Nada pudo impedirme ver lo que había un kilómetro más adelante.
                 

Las carreteras me hablaron de sus gentes. Transportistas tan pacientes que hacen de la cabina del camión su casa. Controles, límites, obras. Animales. Puestos de fruta, cerámica, hamacas, sombreros, pescado, miel, bayas, etc. Barracas por restaurantes o grandes estaciones de servicio. Casetas transformadas en hoteles; hoteles que son castillos.

Cada frontera era el paso hacia lo desconocido, otro idioma, otra moneda. Mi meta era el descubrimiento, y con él, trasmitir y entretener.

¿Ahora qué puedo hacer? 20Mares no ha terminado, sacar lo que llevo dentro para que cada uno de vosotros podáis disfrutar de todos los rincones por los que he pasado, será una labor enriquecedora. Durante tantos kilómetros las ideas se han ido agolpando bajo el casco dando paso a nuevos proyectos, diferentes, pero tan interesantes como éste. Juntos abriremos las puertas del mundo para atravesarlas con nuestras motos. Soñar muy lejano.
              

                                            https://www.youtube.com/watch?v=ZHJwd8jLcg8






30/10/13

Gredos...



Hace más de un mes que esto sucedía, hace más de un mes que esto debería estar escrito.

Lo que para muchos fue el final de un viaje, para mí, ahora lo creo, ha sido el principio de otro muy diferente.

La necesidad de seguir rodando y de seguir conociendo gente me dio la idea de hacer un despedida humilde de 20Mares, tan humilde como todo lo vivido durante los 45 días que habían pasado.

Camino de Gredos no sabía quién ni como, pero la idea de seguir conociendo gente aficionada a esto de moverse en moto, me hacía tanta ilusión como el viaje en sí.

No conocía Gredos y tampoco conocía al mítico Escocés de Gredos, motivos más que suficientes para organizar allí el final de cualquier aventura que se precie.

Me alegro de haber hecho esa elección.

Si el paraje es de ensueño, el camping de “El Escocés de Gredos” es el lugar perfecto para todo, desde una ruidosa barbacoa entre amigos; hasta contemplar, sobre una roca, las estrellas apiñadas en un cielo más que limpio y despejado.

De lo que sucedió el resto del fin de semana se podría contar mucho. Creo que los que estuvimos allí lo vivimos intensamente y guardaremos un bonito recuerdo que, al menos para mí, será muy importante.

Gracias a todos, los que os dejasteis caer por allí y los que no pudisteis estar. Gracias por vuestro apoyo y cariño.










Tal vez, durante todo este tiempo, mi temor era decir....

Fin...

4/10/13

En pocas horas...España



Y ese -no se que- sigue revoloteando por mi estómago.

Hoy llegaré a España.

El camino de vuelta que me queda es lo de menos.

Que voy a sentir cuando cruce la frontera? esa pregunta no deja de rondarme la cabeza desde hace días.

El momento de volver estaba asimilado. Hay un trabajo y unas obligaciones. Pero, como enfrentarme nuevamente a todo lo cotidiano?

El ultimo mes he recibido muchas peticiones de que llegase para la #BMW Riders. Muchos amigos de las redes sociales, conocidos... un punto de reunión.

                                        

                                        

Aunque era muy temprano, vi amanecer en el centro de París, el tráfico era infernal, como en todas las grandes ciudades, pero nada imposible para nosotras.

                                        

                                        

Supe que me acercaba al Arco de Triunfo cuando en el navegador leí- en la rotonda coja la sexta salida.... solo hay una rotonda en París que tenga mas de seis salidas, la plaza del Arco de Triunfo. Entramos como antaño, por la puerta grande.

                                         

                                         

Ya había estado muchas veces en París, y creo que esta ha sido la que mas descuidada la he encontrado. no me pareció la ciudad de siempre.

Luego me sentí culpable, tal vez por pensar esto fue por lo que cayó la tromba de agua mas fuerte que había visto nunca. En cinco minutos el agua bajaba a riadas por las calles. Yo permanecía impasible, no me había dado tiempo a ponerme el traje de agua, pero la idea de que era la última jornada quitaba importancia a tener que rodar el resto del día empapada.

No duró mucho.

Pensé en hacer unos kilómetros para secar un poco y después parar para tomar un café bien caliente.

Cuando llegué a la estación de servicio, casi seca, vi que tenía el bolsillo de la chaqueta, en el que siempre llevo la cámara de fotos, lleno de agua. El bolsillo es estanco y aquello parecía una pecera, la cámara estaba allí dentro.

No volvió a funcionar. Suerte que era el último día, de haber sucedido antes me habría obligado a parar para comprar una y hacer otro gasto extraordinario.

Café y a rodar.

Faltaban 100 kilómetros para llegar a Bordeaux cuando comencé a notar algo raro en la moto. Al principio pensé que algún clavo o alambre se había pinchado en la rueda.

Bajé y observé, era la cadena, estaba muy floja y pegaba en el caballete.

El navegador me indicaba que había un concesionario BMW 80 kilómetros mas a delante en Cognac o 21 hacia atrás.

Yo que soy un poco testaruda y lo de ir hacia atrás no le llevo muy bien...hasta Cognac bien despacito y con cuidado.

Los últimos kilómetros se hicieron mas difíciles, en los cambios de velocidad y al acelerar en las salidas de las rotondas hacía un ruido tan fuerte que parecía que se rompería de un momento a otro.



Llegue a BMW Cognac pensando que, por la hora, estaría cerrado, pero no. estaba abierto y no tardaron 15 minutos en estirar la cadena y solucionar el problema.

Ahora si que ya faltaba menos para llegar a España.

A la altura de Pau comenzaba a llover otra vez. No esperé ni un minuto y me paré debajo de un puente en la autopista para poner el traje de agua.

España me recibiría diluviando (risas).

Paré en Laruns, me parece un pueblo muy bonito y me trae muy buenos recuerdos.

                                        
                                        

El Portalet hasta Formigal me pareció mas largo que nunca.

Ya era de noche y con tanta lluvia no se vería mucho en la grabación, pero así y todo me hacía ilusión dejar inmortalizado el regreso.

No se veía mucha gente por la zona de las carpas, con la noche que hacía no es de extrañar. Mejor pasarla en cualquier cafetería.



Les vi rápidamente. Un camión enorme rotulado y unos currantes incansables...Enduropark Aras Rural.

Roc, Oso, Gosep, Bauman...fueron los primeros abrazos, y que grandes!!!

el mejor recibimiento que podía tener, grandes amigos.

Nos fuimos a descansar, pero, quien quiere descansar? descansar de que? yo me moría de ganas de contar tantas cosas.

A la mañana siguiente me sentí fatal, me faltaba algo, y ahora que...me dije, hoy no habrá kilómetros
por delante, sorpresas a la salida de la curva, gente en las carreteras, en las estaciones de servicio...paisajes desconocidos que despierten mis sentidos.

                                      



Mié hacia fuera, la lluvia seguía cayendo con fuerza. Pensé en todos esos riders que me habían dicho que querían verme en Formigal. Se me iluminó la cara y bajé rápidamente a la carpa para no hacerles esperar.





Fue un fin de semana total, a pesar de la lluvia.

Conocí gente estupenda. Gente con la que ya había compartido conversaciones en internet, pero ponerles cara y compartir sonrisas ha sido genial.



He de dar las gracias a #Enduropark Aras Rural por su acogida. Porque, a demás de ser patrocinadores de 20Mares, me han dado algo muy importante,  amistad y cariño.  Su apoyo antes y durante el viaje ha sido, como todo en ellos, natural y sincero.

Domingo por la tarde. 
Hacia Barcelona.


30/9/13

Hacia España...por París.



Bajé antes de que amaneciese y engrasé la cadena.

Nunca descargo las tres maletas así que no puedo subir la moto al caballete; voy moviendo a Walkiria poco a poco  y así me fui arreglando todo el camino.

Cuando salí a la autopista el tráfico ya era infernal.




No encontré problemas para entrar al mismísimo centro de Londres, y sin haberlo pensado mucho estaba delante del palacio de Buckingham.



Era la hora del cambio de guardia y los turistas se agolpaban en las rejas del palacio.



Un grupo de guardias a caballo me echaron de la isleta donde estratégica mente me había parado para hacer unas fotos.

Seguí un poco más y dí con lo que buscaba, el Big Ben. Los compañeros de la Spezia me había dado una gorra de IPA y me habían pedido que por favor me hiciese una foto es este lugar con ella. Ellos llevan años programando la visita a Londres en vespa, pero siempre termina por aguarse el plan.

Cruzaba el puente cuando el propio Big ben tocaba las 12.



Me paré para hacer las fotos de rigor y me encontré con con otro rider.


Me contó que se marchaba para Marruecos en pocos días.

Llevaba en Londres unos minutos y pensé que ya no tenía mucho mas que hacer allí, a si que me puse en marcha hacia el Canal de la Mancha.



Al salir de la ciudad, a pocos kilómetros, el tráfico estaba parado.

Comencé a adelantar por los arcenes, pero no encontraba el final.

Minutos mas tarde vi que  estaban dando marcha atrás a cientos de camiones. Había un accidente múltiple y había que sacar todo el tráfico por la ultima salida. Les llevaría horas.

Me desvié hacia un pueblo pequeñito y por carreteras secundarias fui acercándome a Folkestone para coger el tren

Para entrar en UK lo hice en ferri, pero quería conocer los dos medios de los que disponemos para cruzar el Canal de la Mancha, por eso de la curiosidad, y así decidí que la vuelta la haría por el túnel.




Me gustó mucho mas esta segunda opción. No hay colas, compras el billete en una cabina como las de los peajes, pasas directamente a la calle de acceso al tren y subes. Todo ello no lleva más de media hora.

El precio es casi el mismo. Hay 12 euros de diferencia. Y por el túnel en 30 minutos estás pisando suelo francés.

No quise marcharme de Calais sin hacer unas fotos y el correspondiente vídeo del Canal de la Mancha. En unas listas viene como mar y en otras no.

Ante la duda, lo visité y quedó hecho.

Fueron 21 mares. O fueron 20 y un Canal?.

Ya eran las 4 de la tarde y paré a comer algo. Acercarme a París sería un momento. Francia no es desconocida para mi y se que hay muchas posibilidades de encontrar alojamiento barato incluso siendo muy tarde.


Había recorrido muchos países y todos de una belleza diferente, cada uno a su manera. Pero Francia sigue teniendo ese no se que. Huele a girasoles, está extremadamente limpio y cuidado. Hasta los campos parecen estar segados guardando la estética. Áreas de descanso, estaciones de servicio con comercios e incluso pequeños museos y observatorios de aves. No les falta detalle.


Llegué a las puertas de la capital francesa y como me esperaba encontré una habitación al lado de la autopista.

La chica de la recepción me pedía que metiese la moto en el interior del hotel, yo le dije que no era necesario, estaba segura de que no le pasaría nada allí. Tanto insistió que al final accedí a dejarla justo delante de la puerta de la recepción.

Antes de que yo descargase la maleta ella ya estaba consultando la página web de 20mares.

27/9/13

Mar de Irlanda...un final?

Había hecho la colada y tenía toda la ropa tendida por la habitación.

El hilo de acero revestido de goma y las pinzas que había comprado en el camping de Athenas hicieron bien su trabajo durante todo el viaje. 

Recogí todo cuidadosamente. En un viaje largo procuro mantener el orden en todo, si no terminaría siendo un desastre total. 

Fui a buscar a Walkiria al estacionamiento del CNP y cargué las maletas. 

El cuerpo me temblaba mas de lo habitual. Sabía que se trataba del último mar.


Pasé de largo la gasolinera. Tenía suficiente combustible y no quería perder el tiempo en el café.

Primero a la orilla del lago y la vía del tren; después entre las montañas escocesas rodé dirección a Mallaig.

 El paisaje no era muy diferente de lo que ya había visto el día anterior, pero creo que me permitía el lujo de sorprenderme aún más porque sabía que me quedaba poco tiempo por aquellas tierras.



De camino a Mallaig vi una zona muy bonita de playas, en realidad ni siquiera se situarla en el mapa, y al comprobar que esta pequeña ciudad no era lo que yo esperaba encontrar, di la vuelta y fui en su busca.


Una carretera estrecha y con muchas curvas, bien pegada a las playas. Arena muy fina y de color muy claro.

 Las lanchitas de los lugareños alejadas de la orilla. Un caserón en lo lejos, en la otra orilla. Me senté en una piedra y comencé a llorar.



Pensé que todo se había terminado, que no había mas mares en este viaje.

 Había que volver.

Había que dejar atrás la incertidumbre de donde comer, dormir, que visitar, donde parar.

Las sorpresas que me encontraría ya no serían para 20mares. Los nuevos amigos no serían en 20Mares...

 Procuré calmarme y grabar el vídeo.

                                

 Algunos de los que pasaban por el allí no solo se sorprendían por la belleza de las playas, ni por ser una mujer la que conducía aquella enorme motocicleta, no entendían que llorase de forma tan abierta y sincera sin importarme las miradas, igual que no me importó en otras ocasiones.

 Jah es sincera y no oculta sus sentimientos, si hay que llorar se llora y cuando toca reír lo hago lo mas intensamente posible.

 Me volví a sentar en la roca. Cogí un puñado de arena y lo deje deslizarse suavemente entre mis dedos. cuando se terminó la arena, igual que en un reloj, caminé hacia Walkiria y le dije....nos vamos a casa.


Aun siento el nudo en el estómago cuando lo recuerdo.
Tenía la esperanza de que no se terminaría jamás. He soñado que mi trabajo gustará y alguien me dirá vete a otros lugares, fotografía, habla, escribe... y vuelve solo cuando de verdad tengas ganas.



Cumplí con el objetivo de conocer el lago Ness, con o sin Nessi.




Es una región preciosa.
 Las casitas están mas cuidadas y en las pequeñas poblaciones se afanan por atender bien al turista.
 Los escoceses son gente risueña, con una sonrisa en la cara.
 También prometí volver.
 Cogí la carretera más rápida en dirección a Londres. Quería acercarme lo mas posible a esta ciudad para visitarla bien temprano, con menos tráfico. Y cruzar por la tarde el canal de la Mancha.